¡CARACTERÍSTICA
NUESTRA DE CADA DÍA!
¿Quién en algún momento de su vida – recta o descarriada - no ha sido tentado por la debilidad de autoglorificarse? ¿Quién no ha sucumbido alguna vez ante la vanagloria y el becerro del oro del propio “ego”?
En general, la conducta de personas permisivas,
autodenominadas “tolerantes”, configura una sociedad falsamente libre y por
consiguiente, una sociedad in firmis, no firme, es decir, enferma.
Los vocablos convicción, pasión por un
ideal, amor al pueblo, amor a la patria, respeto a la vida, vocación, respeto a
la persona; convicciones democráticos y demás etcéteras, que tanto “escupen” aquí
y allá - en general -, son adjetivos – que en la praxis - están ausentes en la
mayoría de quienes se dicen políticos.
Dice en su enseñanza del P. Jorge Loring: Amar a Dios
no es, precisamente, sentir cariño sensible hacia Él, como lo sentimos
hacia nuestros padres; porque a Dios no se le ve, y a las personas a quienes no
se ve es difícil tenerles cariño. Dios no obliga a eso, pues no está en nuestra
mano. Aunque hay personas que llegan a sentirlo, con la gracia de Dios.