¿POR QUÉ y PARA QUÉ?
Las bienaventuranzas de Jesús, nos presentan el programa del Reino de Dios. La de la pobreza, es muy decisiva para un cristiano auténtico. Por eso reflexionamos sobre la actitud evangélica de la pobreza. Bienaventurados los pobres de espíritu, porque de ellos es el Reino de los Cielos.
Dice en su enseñanza del P. Jorge Loring: Amar a Dios
no es, precisamente, sentir cariño sensible hacia Él, como lo sentimos
hacia nuestros padres; porque a Dios no se le ve, y a las personas a quienes no
se ve es difícil tenerles cariño. Dios no obliga a eso, pues no está en nuestra
mano. Aunque hay personas que llegan a sentirlo, con la gracia de Dios.
Afirma el Padre 
