¡CUÁNTO SIENTO TU AUSENCIA!
Mbaeíchapa che Anguiru, hace un buen tiempo que perdimos contacto. En estos días, con cierta intensidad, me puse a pensar en los muchos momentos que pasamos, tan agradables, sobre todo en el trabajo, y la nostalgia no me abandona. Espero, chamigo, que estés bien en compañía de tu familia y recuerda que siempre te tengo presente.



Dice en su enseñanza del P. Jorge Loring: Amar a Dios
no es, precisamente, sentir cariño sensible hacia Él, como lo sentimos
hacia nuestros padres; porque a Dios no se le ve, y a las personas a quienes no
se ve es difícil tenerles cariño. Dios no obliga a eso, pues no está en nuestra
mano. Aunque hay personas que llegan a sentirlo, con la gracia de Dios.